Los 2 mejores suplementos naturales para la ansiedad y estrés
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Empezamos un año más y, si somos honestos, el estrés de la vida diaria sigue igual de duro que de costumbre… o incluso más. Cambia el calendario, sí, pero no cambian las prisas, las notificaciones, las exigencias, el “tengo que llegar a todo” y esa sensación de ir corriendo incluso cuando estamos sentados. En nuestro equipo lo vemos constantemente: personas capaces, con talento y con ganas, que no fallan por falta de intención… fallan porque van pasadas de revoluciones.
Y aquí hay un punto importante: el estrés no se queda solo en la cabeza. Se mete en el cuerpo. Afecta al sueño, a la digestión, a la tensión muscular, al ánimo y, por supuesto, al rendimiento mental. De hecho, cuando el estrés se mantiene en el tiempo, es típico que aparezcan síntomas como niebla mental, irritabilidad, falta de paciencia, cansancio persistente y una sensación de “no desconectar nunca”. La propia Mayo Clinic resume que una activación prolongada del sistema de estrés y una exposición excesiva a hormonas como el cortisol pueden alterar muchos procesos del cuerpo y asociarse a problemas como ansiedad, dificultades de sueño, y problemas de memoria y concentración.

Por eso, cuando hablamos de suplementos naturales para la ansiedad y estrés, no lo hacemos desde la idea de “tómate esto y ya está”. Lo hacemos desde un enfoque realista: apoyos que ayudan a recuperar equilibrio, a bajar el ruido interno y a sostener mejor el día a día. Y hoy vamos a centrarnos en dos extractos que, bien elegidos, suelen encajar especialmente bien en ese objetivo:
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Extracto de Reishi (Ganoderma lucidum)
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Extracto de Melena de León (Hericium erinaceus)
Los dos son de NUALAT y, además de encajar por concepto, nos permiten hablar de algo que para nosotros es clave en suplementación: calidad, concentración y transparencia.
Cuando el estrés aprieta de verdad: qué pasa en el cuerpo (y qué hormonas entran en juego)
Para entender por qué ciertos suplementos naturales para la ansiedad y estrés tienen sentido, primero hay que entender qué hace el estrés “por dentro”.
El estrés es una respuesta biológica diseñada para ayudarnos a sobrevivir. El problema es que nuestro cuerpo no distingue demasiado bien entre un peligro real y un “peligro moderno” (reuniones, correos, presión económica, falta de tiempo). Y cuando vivimos así, se activan dos grandes sistemas:
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Sistema nervioso simpático (respuesta de “lucha o huida”)
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Eje HPA (hipotálamo–hipófisis–suprarrenales)
Cuando percibimos amenaza, el simpático impulsa la liberación de catecolaminas: principalmente adrenalina (epinefrina) y noradrenalina (norepinefrina), que preparan al cuerpo para reaccionar rápido.
En paralelo, el eje HPA activa una cascada hormonal: el hipotálamo libera CRH, la hipófisis libera ACTH y las suprarrenales liberan cortisol, la hormona más conocida del estrés.
¿Y por qué nos importa el cortisol?
Porque el cortisol no es “malo” por sí mismo. Es útil: moviliza energía, nos mantiene alerta, ayuda a responder. El problema llega cuando el estrés se vuelve crónico y el eje HPA se mantiene activado o desregulado. Ahí el cortisol sostenido se asocia con efectos que pueden afectar directamente a cómo pensamos y cómo nos sentimos. Por ejemplo, investigaciones revisadas en endocrinología describen que el cortisol está estrechamente ligado a la respuesta del eje HPA y que el hipocampo —una zona clave para memoria— participa en el sistema de retroalimentación que regula esa respuesta; con estrés crónico y cortisol elevado, se han descrito cambios que pueden afectar a esa regulación.
Y si lo bajamos a tierra: cuando el cuerpo vive en alerta, la mente se vuelve más reactiva.
Cómo el estrés sostenido afecta a nuestro rendimiento mental y físico
Aquí es donde todo encaja, porque mucha gente cree que la ansiedad aparece “de la nada”, cuando en realidad suele ser estrés mal gestionado durante demasiado tiempo.
1) Memoria y concentración: el foco se rompe
En estados de estrés agudo se liberan noradrenalina y glucocorticoides (como el cortisol), y eso puede modular la memoria de forma compleja: a veces ayuda a consolidar lo vivido, pero puede dificultar la recuperación de información (por ejemplo, “lo tengo en la punta de la lengua y no me sale”).
Si además el estrés es crónico, el problema ya no es un momento puntual: se vuelve un entorno constante que afecta al rendimiento cognitivo y emocional.
2) Sueño: sin descanso, el sistema no regula
La APA explica que el estrés crónico supone un desgaste prolongado para el cuerpo, con impacto en el sistema nervioso autónomo y múltiples funciones.
Y cuando el sueño se rompe, el día siguiente se vuelve más difícil: más irritabilidad, menos tolerancia a la frustración, más impulsividad y menos claridad mental. No es debilidad: es biología.
3) Cuerpo: tensión, digestión, defensas y fatiga
El estrés sostenido se relaciona con inflamación y con mayor riesgo de problemas físicos y mentales; revisiones en PubMed Central hablan de vínculos entre estrés, mediadores inflamatorios y enfermedades, además de su relación con trastornos mentales como ansiedad.
Y de nuevo, esto no significa que “el estrés te cause todo”, pero sí que no sale gratis.
Cuando el estrés mal llevado se convierte en ansiedad
Aquí conviene poner orden: sentir ansiedad ocasional ante una situación exigente es humano. Otra cosa distinta son los trastornos de ansiedad, que requieren evaluación profesional. Dicho esto, el camino “estrés → ansiedad” es muy reconocible: cuando la activación se prolonga, la mente aprende a anticipar peligros, a rumiar, a buscar control… y el cuerpo responde con síntomas (palpitaciones, opresión, nudo en el estómago, sensación de amenaza).
Para dimensionar lo común que es esto, la OMS señala que los trastornos de ansiedad son los más comunes del mundo y afectaron a 359 millones de personas en 2021.
Eso no significa que todo el mundo tenga un trastorno, pero sí que vivimos una carga global enorme de ansiedad y estrés.
En nuestro equipo lo resumimos así: cuando el estrés se vuelve constante, el cuerpo vive en alerta; cuando el cuerpo vive en alerta, la mente interpreta el mundo como más amenazante; y cuando esa interpretación se mantiene, la ansiedad aparece como “modo por defecto”.
Ahí es donde encajan los suplementos naturales para la ansiedad y estrés: como apoyo para recuperar base (sueño, calma, regulación) y para sostener mejor el rendimiento mental sin esa sensación de ir a trompicones.
Los 2 mejores suplementos naturales para la ansiedad y estrés
Vamos a lo práctico. Si tuviéramos que quedarnos con dos, por complementariedad y por el tipo de fórmula, escogeríamos estos:
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Extracto de Reishi NUALAT
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Extracto de Melena de León NUALAT
No porque sean “milagrosos”, sino porque uno trabaja la base de regulación y el otro ayuda a la claridad mental cuando el estrés ya nos está pasando factura.
1) Reishi: el suplemento natural para calmar el sistema y dormir mejor (sin apagar la vida)
Si tu estrés se nota en forma de “cabeza acelerada”, nerviosismo, dificultad para desconectar o sueño de mala calidad, el Reishi suele ser el primer candidato.
NUALAT presenta el Reishi como un hongo medicinal usado para apoyar el equilibrio del organismo y, en el uso actual, para gestionar el estrés y mejorar la calidad del sueño.

Lo que nos gusta del Reishi de NUALAT (datos concretos)
Aquí no hablamos solo de “Reishi” como palabra. Hablamos de un extracto con especificaciones:
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Cada cápsula es de 420 mg con 100% extracto natural (cápsula de celulosa vegetal).
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Concentración 20:1.
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Bioactivos declarados: beta-glucanos 55%, triterpenos 5,12%, ácidos ganodéricos 0,34% y polifenoles 11,3 mg/g.
Para nosotros, esto es clave: cuando buscamos suplementos naturales para la ansiedad y estrés, queremos productos que no jueguen a “marketing”, sino que aporten estandarización y trazabilidad.
Cómo tomarlo (y qué esperar de forma realista)
NUALAT recomienda 2 a 3 cápsulas al día con las comidas.
En sensaciones, lo más habitual —cuando encaja— es notar:
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Más facilidad para “bajar revoluciones” por la tarde-noche.
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Sueño más continuo.
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Menos reactividad: sigues teniendo días difíciles, pero te “arrastra” menos.
Y esto es importante: Reishi no tiene por qué “sedarte”. La idea es apoyar la regulación, no dejarte KO.
Precauciones (importantes)
En la propia información de NUALAT se menciona precaución si tomas anticoagulantes o medicación para la tensión, y en embarazo/lactancia o enfermedad grave se recomienda consultar con un profesional.
2) Melena de León: claridad mental cuando el estrés se mete en la cabeza
Cuando el estrés sube, no solo nos sentimos nerviosos: también nos sentimos “menos finos”. Cuesta pensar, organizarse, recordar, encontrar palabras. Ahí la Melena de León suele encajar especialmente bien, porque se orienta a apoyar el sistema nervioso y la función cognitiva.

Lo que nos gusta del extracto de Melena de León de NUALAT
De nuevo, datos claros:
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Cada cápsula: 420 mg, 100% extracto natural, cápsula vegetal.
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Extracto concentrado y estandarizado en: beta-glucanos 47%, terpenos 6,2%, erinacinas 4,4% y hericenonas 0,17%.
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Además, indican que se elabora a partir del cuerpo fructífero y con controles independientes de pureza y concentración.
¿Por qué importa esto en suplementos naturales para la ansiedad y estrés?
Porque muchas veces el estrés sostenido acaba generando una mezcla peligrosa: ansiedad + fatiga mental. Y cuando la fatiga mental aumenta, la ansiedad se intensifica (te sientes menos capaz, más desbordado, más anticipador). En ese círculo, apoyar claridad y enfoque puede ser muy útil como parte del conjunto.
Cómo tomarla (y qué esperar)
NUALAT recomienda 2 a 3 cápsulas al día, preferiblemente con las comidas.
Lo realista: no es un estimulante inmediato tipo café. Suele ser un apoyo progresivo, especialmente perceptible en:
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Menos “niebla mental”.
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Mejor continuidad de atención.
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Sensación de mente más ordenada (siempre que el sueño acompañe).
Cómo combinar Reishi + Melena de León si buscas suplementos naturales para la ansiedad y estrés
Aquí es donde, en nuestra experiencia, se pone bonito: se complementan.
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Reishi: base de calma, descanso y adaptación al estrés.
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Melena de León: apoyo cognitivo (claridad, enfoque) cuando el estrés ya impacta la mente.
Una rutina simple y razonable:
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Melena de León con desayuno o comida (cuando necesitas estar funcional).
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Reishi con comida y/o cena (cuando quieres que el cuerpo empiece a soltar).
Consejo de equipo: si estás empezando, introduce uno primero 10–14 días y luego el otro. Así sabes qué te está aportando cada uno.
5 hábitos que multiplican cualquier suplemento (sin postureo)
Si de verdad quieres que los suplementos naturales para la ansiedad y estrés funcionen mejor, hay un mínimo que cambia todo:
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Luz natural por la mañana (10–15 min).
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Cortar cafeína después de mediodía si te altera.
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Paseo diario (aunque sea corto).
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Pausas sin pantalla (2–3 al día).
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Respiración lenta nasal 2–3 min cuando notes activación.
No lo decimos por moralina: lo decimos porque ayudan a salir del modo simpático y entrar en el modo “descanso y digestión”, que es donde el cuerpo se repara.
Preguntas frecuentes
¿Estos suplementos curan la ansiedad?
No. Son complementos alimenticios, no sustituyen tratamiento médico ni terapia psicológica. Si tu ansiedad es intensa, frecuente o limita tu vida, lo responsable es pedir ayuda profesional. (La OMS recuerda que hay tratamientos eficaces para los trastornos de ansiedad).
¿Cuándo se notan?
NUALAT menciona que en Reishi suele notarse entre 2 y 4 semanas en aspectos como descanso y calma, y en Melena de León también se habla de un apoyo progresivo con constancia.
¿Se pueden tomar a diario?
En las fichas se plantea el uso diario siguiendo dosis y, en Reishi, se menciona que suelen hacerse ciclos de 2–3 meses con descansos opcionales.
Conclusión: empezar el año con más calma (de verdad) es un plan serio
Si este inicio de año te pilla con el mismo ritmo de siempre —o peor—, no estás solo. El cuerpo no está diseñado para vivir en alerta constante, y cuando lo hacemos, el estrés acaba tocando la mente, el sueño y la energía. Y ahí es donde tiene sentido hablar de suplementos naturales para la ansiedad y estrés con los pies en el suelo.
En nuestro equipo lo vemos claro:
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Reishi para crear base de calma y descanso.
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Melena de León para recuperar claridad mental cuando el estrés ya está afectando tu foco.
Sin milagros, sin humo. Con constancia, hábitos mínimos y un enfoque honesto: volver a sentir que tienes el control de tu día.